Me marcho un mes dejando un papel en blanco sobre sus manos, sin nada escrito. Decidimos completarlo en mi regreso, pero hoy...pasados más de 30 días me contesta una llamada y su voz suena cansada, sin júbilo.
Tan solo me hago preguntas.
Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. ¿Me quiere?
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